Cuevas de Castañar / Caves of Castañar

La Cueva de Castañar de Ibor es una cueva situada en dicho término municipal español, en la provincia de Cáceres.

La Cueva de Castañar de Ibor es simplemente célica, aunque esté debajo de la tierra, a espaldas del sol. Fue descubierta en 1967 de forma fortuita por Máximo,

un agricultor del pueblo que araba el campo. Desde entonces, estuvo sellada al público hasta que ya en el siglo XXI comenzaron las visitas guiadas en pequeños grupos. 

Estar dentro de esta oquedad es un gran privilegio.

Se trata de un viaje inolvidable. Os lo aseguro.

Estamos inmersos en una geología del Precámbrico, 500 millones de años la contemplan. Un goteo milimétrico y paciente ha moldeado esta maravilla. Y las piedras han ido creciendo, construyéndose poco a poco hasta generar auténticas delicatessen como las agujas y las flores de aragonito. Puro glamour que desfila ante nuestros ojos cuando la luz de nuestros frontales apunta a ellas. El crecimiento milagroso de las formaciones de la cueva puede llegar a ser de 0,025 milímetros cada 6.500 años en su realidad más paciente. Así se moldea la naturaleza. El tiempo todo lo puede.

La cueva fue descubierta en 1967 y declarada Monumento Natural, mediante el Decreto 114/1997, de 23 de septiembre (DOE nº 114, de 30 de septiembre de 1997), en intento de conservar un espacio que presenta importantes valores geológicos y científicos, y evitar así un uso inadecuado del mismo.

Este conjunto supone un espeleológico paisaje de gran belleza, presentando numerosas concreciones litoquímicas, con estalactitas, lagos subterráneos y estructuras de aragonito y calcita (de gran rareza), que otorgan una especial belleza a esta cueva, donde podemos apreciar las denominadas salas roja, jardín o blanca, entre otras, las más representativas del conjunto.

La cueva, que es visitable, contiene la concentración de gas radón más alta de España, lo que hace que en determinados puntos supere en 100 veces los límites europeos de exposición a dicha sustancia en puestos de trabajo

Del conjunto al detalle, no puedes dejar de admirar tanta belleza. Si ya has estado en otras cuevas, vas a percibir enseguida que como estas formaciones no hay otras, ni cristales tan transparentes ni tan finos, muchos como agujas, espinas decactus de cristal que crecen en todas direcciones.

Algunas veces, los óxidos de hierro y manganeso tiñen de colores los espacios haciendo aun mas bonito el entorno. Las estalactitas y estalagmitas que acostumbramos a ver también aparecen en sus mil formas: cónicas, escalonadas, recreando cataratas…

Mientras transitas entre los pasadizos, estrechos a veces, el haz de la linterna ilumina nuestros pasos adivinando grutas que abren en varias direcciones lagunas que limitan nuestro recorrido y territorios todavía inexplorados. Salas de diferentes alturas se pierden a la vista entre oscuros laberintos de coral.

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